Curiosidades sobre los peces Betta

No te dejes engañar por la apariencia inocente y alegre de estos pececillos. En realidad, se trata de peces con mucha personalidad, auténticos guerreros. Los peces Betta, también conocidos como Luchadores de Siam, son originarios del sureste asiático; Vietnam, Laos, Camboya y, especialmente, de la nación de Siam (hoy conocida como Tailandia), el mismo lugar de origen que sus conciudadanos los gatos siameses.

Actualmente, debido a su comercialización, la UICN califica a los peces Betta como una especie vulnerable. Su nombre completo es Betta Splendens y es un compuesto entre ikan betah, que significa pez eterno en el idioma malayo, y la palabra latina splendens, que significa brillante.

Detrás de esta apariencia fabulosa, con sus colas majestuosas y coloridas, hay un animal que destaca, entre otras cosas, por sus conductas agresivas. De la cantidad de curiosidades que se pueden destacar de los peces Betta, hemos seleccionado 5 que te harán alucinar con la fascinante diversidad del mundo natural.

 

  1. Es un auténtico pez luchador

 

¡Qué dulce y mono! – Piensas la primera vez que ves a un diminuto y colorido pez Betta paseándose por el acuario. Sin embargo, cuando empiezas a observarlo, descubres que este animal destaca por su inteligencia y su mala leche. El Betta es conocido por proteger su territorio a cualquier precio, tanto de ejemplares de su misma especie como de otras. Si su contrincante no se somete a él, el Luchador de Siam convierte cualquier pelea en una lucha a muerte. Incluso sus rituales de apareamiento tienen una alta dosis de agresividad.

Algunos estudios indican que el macho Betta usa esta misma agresividad para atraer a las hembras; el pez Betta es más propenso a iniciar una pelea con otro macho si hay una hembra delante. Ellas observan la batalla y suelen elegir al “ganador” para aparearse (visto lo visto, qué remedio tienen…).

 

  1. Ver su propio reflejo en el acuario les puede provocar estrés

 

¡Y no es para menos! El Luchador de Siam es tan protector de su territorio que incluso puede sentirse amenazado por su propio reflejo en el cristal del acuario.Cuando se ve a sí mismo piensa que se trata de un invasor e intenta atacarlo. Ante su propio reflejo, el Betta mueve sus aletas en señal de ataque y no se relaja hasta que no lo pierde de vista. Qué estrés, ¡esto no es vida!

 

  1. Los peces macho se ocupan de cuidar de los retoños

 

Por suerte, no todo es mal rollo en el mundo de los Betta. Los ejemplares machos muestran mucha ternura en el cuidado y manutención de sus hijos.

La primera tarea del padre Betta es preparar el nido para sus crías, y lo hace de la siguiente manera: aspira aire y lo deja ir en forma de diminutas burbujas, que quedan flotando en la superficie del agua. La hembra, entonces, se acerca y deposita sus huevos en ellas. Una vez los huevos están en su nido de burbujas, los machos se encargan de cuidarlos hasta que son autosuficientes; vigilan el nido y se ocupan de que ninguna cría se caiga de su burbuja.

 

  1. A pesar de ser pequeños, son peces evolucionados

Los peces Betta juegan con ventaja respecto a otras especies de su mismo tamaño: pueden ver en color y tienen vista periférica.Aparte de esto, puedes entrenarlos para que hagan trucos: tocar una campana, dar saltos, pasar por dentro de un aro. ¿Los aceptarán como estrellas en el Cirque du Soleil?

  1. ¡Pueden respirar fuera del agua!

 

Los peces Betta tienen branquias que les permiten respirar debajo del agua, pero también han desarrollado un órgano especial: el laberinto, que es muy parecido a los pulmones de los mamíferos. El laberinto les permite sobrevivir en aguas donde hay poco oxígeno. Además, gracias a este órgano, pueden respirar literalmente fuera del agua.

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