Consejos sobre la alimentación de los corales

A veces, cuando vamos a montar un acuario, pensamos en los corales como si fueran simplemente elementos de decoración. ¡Qué poco valoramos a un ser vivo milenario como el coral! El coral es un animal que requiere de un hábitat y unos cuidados específicos para mantenerse con vida. Los corales vivos poblarán tu acuario de color, formas y texturas.

Los corales se dividen entre ahermatípicos y hermatípicos. Los ahermatípicos, son corales blandos, que no generan esqueleto. Los segundos, los ahermatípicos, tienen la capacidad de fijar el carbonato cálcico que está en el mar, lo que les ayuda a construirse esqueletos rígidos. La unión de miles de esqueletos es lo que crea las magníficas barreras de coral, los arrecifes, en muchos lugares del mundo. Los arrecifes son ecosistemas muy diversos creados durante cientos de años, y que albergan a multitud de especies acuáticas. Nuestro objetivo, al tener un coral en nuestro acuario, es recrear estas maravillas de la naturaleza en nuestra propia casa.

El primer paso, pues, es tener claro eso: que el coral es un ser vivo y no un simple atrezzo para nuestro acuario 😉

Como ser vivo, necesita de unos cuidados específicos y, entre ellos, de una alimentación específica. ¡No puedes alimentar a tu coral a la brava! Y por eso te traemos un artículo plagado de información para que le des de comer como se merece.

¿Cómo alimentar corales hermatípicos y ahermatípicos?

Los corales hermatípicos obtienen su principal fuente de energía de las zooxantelas. Las zooxantelas son unas algas muy pequeñas que viven dentro del tejido del coral, en simbiosis con él.  Gracias a la fotosíntesis, estas algas producen azúcares que servirán de alimento y fuente de energía para el coral. A la vez, estas mismas algas son las que le dan color. Por tanto, el elemento principal que debemos controlar para asegurarnos de que nuestro coral hermatípico está bien nutrido es… ¡la luz!

Para alimentar a los corales hermatípicos, tu acuario debe ser una explosión de luz, con niveles de intensidad altos, que pongan a tope a las zooxanteles y den un buen festín de energía a los corales.

En cambio, los corales ahermatípicos son otra historia. Estos no viven en simbiosis con las zooxantelas y, por lo tanto, se alimentan directamente de plancton y de minúsculos peces, que atrapan con sus tentáculos. También se alimentan de materia nutritiva que arrastra el agua; restos de algas, microorganismos y defecaciones… ¡suena apetitoso, eh!

 

Para alimentar a los corales ahermatípicos, puedes usar varias técnicas:

  • Tener peces en el acuario que produzcan heces. Los excrementos de los peces son un manjar para los corales.
  •  Alimentar el acuario con fitoplancton y zooplancton (vigila que no se eleven mucho los niveles de nitratos).
  •  Controlar la química del agua. Los corales se nutren del magnesio, calcio y oligoelementos del agua. Los niveles adecuados? Calcio entre 350 y 450, KH entre 8 y 10 y Magnesio entre 1200 y 1300.

Esta rutina de alimentación, control del agua y de la iluminación del acuario mantendrá a tus corales en buena salud y hará que tu acuario deslumbre. Los corales son criaturas imprescindibles en el ecosistema de muchas partes del planeta. Si te apasionan, te gustará saber que ya hay empresas que se dedican a hacerlos crecer en cautividad, para así evitar que nuestro hobby acuático provoque la degradación de los arrefices naturales. En Galicia, ya hay una empresa que cría, reproduce y distribuye corales. ¡Nos encanta esta iniciativa!

¡Larga vida a los arrecifes, dentro y fuera de los acuarios!

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